Iguana rinoceronte

La iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) es una especie de lagarto de la familia de los iguánidos, que se encuentra principalmente en la isla caribeña La Española.

Como iguana pertenece al género Cyclura, formado por un total de 9 especies. Fue identificada por primera vez por Pierre Joseph Bonnaterre, en el año 1789.

Recibe su nombre común por el pseudo-cuerno óseo presente en su hocico, que recuerda al característico cuerno de los rinocerontes.

La iguana rinoceronte en imágenes

Hábitat de la iguana rinoceronte

El género completo de las Cyclura está confinado en las islas de las Indias Occidentales, que conforman su hábitat en estado salvaje.

La iguana rinoceronte habita La Española, una isla del Caribe en la zona de las Indias Occidentales. Esta isla se divide en dos mitades, la de la República Dominicana y la de Haití.

Aunque las poblaciones de Cyclura cornuta se encuentran muy fragmentadas, la mayor parte ocupan las islas costeras alrededor de La Española.

Primer plano de perfil de iguana rinoceronte sobre una roca

Entre las colonias de iguana rinoceronte, la ubicación escogida por la mayoría es el lado sur de la isla, concentradas en el lado suroeste, perteneciente a la República Dominicana.

La iguana rinoceronte ocupa normalmente zonas de bosque tropical seco, que se caracteriza por afloramientos rocosos y terraza de piedra.

Aunque esta especie es quizás la más adaptable del género Cyclura y su territorio no se limita exclusivamente a estos hábitats.

Alimentación de la iguana rinoceronte

La dieta de la Cyclura cornuta en estado salvaje es principalmente vegetariana, como la mayor parte de los iguánidos.

Los estudios acerca del género Cyclura sugieren que al menos el 95% de su dieta en todas las etapas de su vida se compone de materia vegetal.

Las iguanas rinoceronte se alimentan de hojas, flores y frutos de muchos tipos de plantas nativas de las islas que habitan.

Una Cyclura cornuta de espaldas a la imagen

También consumen pequeñas cantidades de materia animal, como insectos o cangrejos terrestres.

Además de animales vivos, en ocasiones se alimentan de la carroña de aves marinas muertas, peces e incluso otras iguanas.

Como en otras especies de iguanas, el consumo de proteína animal es de carácter oportunista, las iguanas rinoceronte no están preparadas para consumir grandes cantidades de carne.

Dieta de la Cyclura cornuta en cautividad

Es muy importante estudiar la dieta de estos lagartos en estado salvaje para poder proporcionales una dieta adecuada en cautividad.

Como comentábamos antes, al menos el 95% de su dieta en estado salvaje está compuesta de plantas.

Debemos asegurarnos de mantener esta proporción en su alimentación si tenemos una iguana rinoceronte como mascota, en cautividad.

La mayor parte de su comida debe estar compuesta de hojas verdes, que podemos complementar con ciertos vegetales, pequeñas cantidades de fruta e incluso algún insecto.

Características de la iguana rinoceronte

La iguana rinoceronte debe su nombre a su característico cuerno; es la única especie del género Cyclura que tiene uno.

Su nombre científico es también una descripción de la iguana rinoceronte en sí misma, ya que Cornuta significa cuerno en latín.

Se cree que los cuernos, junto a las protuberancias parietales y las espinas dorsales, cumplen una función protectora frente a rocas afiladas.

También parece cumplir una función defensiva frente a otros machos, para facilitar su huida en las disputas territoriales.

Primer plano de una iguana rinoceronte

La Cyclura cornuta es un lagarto grande y robusto. Tienen una apariencia imponente, con una gran cabeza y una cola y extremidades fuertes.

El color de su piel varía en un rango que va desde un gris acerado hasta el verde oscuro o incluso el marrón.

La mayor parte de estudios sugieren que la esperanza de vida máxima en cautividad de estas iguanas es de hasta 20 años, aunque la media suelen ser unos 16.

Muchos especulan con la edad que pueden alcanzar la iguanas rinoceronte en su medio natural. Algunos investigadores sugieren que pueden vivir mucho más, ¡llegando a alcanzar los 80 años!

Diferencias entre machos y hembras

Como en muchas otras especies, existe una diferencia de tamaño entre los ejemplares macho y las hembras, también llamado dimorfismo sexual.

Los machos adultos pesan unos 6 kg, aunque algunos ejemplares de gran tamaño pueden llegar a alcanzar los 10 kg de peso.

Las hembras por su parte no suelen superar los 5.4 kg de peso en su etapa adulta.

La distancia del hocico al final del cuerpo en las iguanas rinoceronte macho suele ser de unos 56 cm, con una longitud total (incluyendo la cola) de unos 120 cm.

Un grupo de iguanas rinoceronte sobre unas rocas

La longitud del hocico al cuerpo en el caso de las hembras es de unos 51 cm, con una longitud total media de 115cm si tenemos en cuenta la cola.

Podemos distinguir el sexo de estos animales fijándonos en estas diferencias en tamaño y peso, pero hay otros detalles más evidentes.

Los machos adultos desarrollan además unos cuernos, papadas y protuberancias parietales más grandes.

Reproducción de la Cyclura cornuta

Los machos de iguana rinoceronte, al contrario que otros miembros del género Cyclura, alcanzan la madurez sexual a los 4 o 5 años de vida.

Las hembras por su parte se vuelven sexualmente activas a los 2 o 3 años de edad.

Los machos que compiten por las hembras son territoriales y muy agresivos frente a sus competidores. Los más agresivos suelen hacerse con territorios de mayor tamaño.

Una Cyclura cornuta con restos de un cambio de piel reciente

La época de reproducción se da al principio o justo antes de la temporada de lluvias, que va de mayo a junio, prolongándose durante dos o tres semanas.

Las hembras protegen sus nidos durante varios días antes de depositar sus huevos, que incuban durante unos 85 días, aproximadamente.

En cada puesta se depositan una media de 17 huevos, a lo largo de 40 días. Estos huevos se encuentran entre los más grandes del mundo producidos por un lagarto.

Cuidados de la iguana rinoceronte

Por lo general, los reptiles necesitan menos espacio que otros animales mamíferos de un tamaño similar.

Aún así, el alojamiento de una iguana rinoceronte debe ser lo suficientemente grande como para permitir generar y mantener un gradiente de temperatura adecuado.

Además de permitir que el animal se mueva con cierta libertad y pueda alimentarse, beber, tomar el sol y dormir cómodamente.

Por lo general es preferible acomodar a los animales más jóvenes en terrarios de interior o soluciones similares.

Las Cyclura cornuta adultas deberían alojarse en recintos al aire libre si el clima lo permite, ofreciéndoles el mayor espacio disponible.

Un ejemplar de Cyclura cornuta en cautividad

También hay que considerar si compartirán el espacio más de una iguana, teniendo siempre en cuenta el tamaño del animal más grande.

Sabiendo que una iguana rinoceronte macho adulta puede alcanzar unos 120 cm de longitud, podemos utilizar este tamaño como referencia.

Para alojar a un par de Cyclura cornuta deberíamos disponer de un espacio de unos 10 m2, incluyendo barreras visuales como troncos o rocas.

Aunque la iguana rinoceronte es por lo general terrestre, es también una escaladora ocasional. Por eso es buena idea ofrecerles algún elemento que puedan trepar.

Requisitos para unas condiciones ideales del recinto

Si optamos por un recinto exterior habrá que protegerlo contra el viento y la lluvia, así como las temperaturas extremas.

Para esto serán necesarias zonas de sombra, donde la iguana pueda refugiarse en las horas más calurosas del día.

Por eso es importante contar con elementos en el recinto que ofrezcan un escondite al animal y resguardo del calor y del sol.

Detalle de la cornamenta de una iguana cornuda

Tan importante como proporcionales resguardo, es que el recinto cuente con lugares con una exposición directa a la luz del sol durante todo el día.

También es necesario prevenir la acumulación de agua o humedad en el sustrato del suelo.

Cuidado con los ambientes excesivamente húmedos

Aunque sea un animal del trópico, la Cyclura cornuta habita zonas de matorral relativamente secas, por lo que no debemos exponerlas a ambientes muy húmedos.

En este sentido se diferencian de otras especies tropicales como la iguana verde, que vive en zonas selváticas de mucha humedad.

En caso de alojar a nuestra iguana en interiores, será necesario proveer su recinto de una ventilación adecuada.

Una buena ventilación evitará además la aparición de patógenos, que proliferan en ambientes de mucha humedad.

Podemos conseguirlo limitando el tamaño de su recipiente de agua, añadiendo mamparas de malla que permitan la transpiración o mediante un sistema de aire acondicionado.

Condiciones de temperatura necesarias

La iguana rinoceronte es una especie tropical y es por eso que debemos prestar especial atención a sus requisitos de temperatura.

Si optamos por un recinto de interior es necesario proporcionar a las iguanas una fuente de calor adecuada, sobre todo en invierno.

Podemos hacerlo instalando bombillas térmicas de 150W en zonas protegidas, evitando el contacto directo con el animal, que podría quemarse.

Si tenemos más de una iguana rinoceronte, debemos asegurarnos de que cada una de ellas disponga de un punto de calor donde tomar el sol.

Detalle de la cabeza de una iguana rinoceronte, con una luz azulada

Esto es así porque los ejemplares más dominantes podrían reclamar como propia la zona donde asolearse y expulsar al resto de animales.

Las zonas provistas para que las iguanas puedan tomar el sol deben alcanzar temperaturas mayores, pero en ningún caso exceder los 50 ºC.

Si las temperaturas bajan de los 10 ℃, como puede ocurrir durante la noche, entonces las iguanas deben alojarse en interiores, con fuentes de calor adicionales como una manta eléctrica.

Los recintos para aquellos ejemplares más jóvenes deben mantenerse en un rango de temperaturas de unos 21 a 27 ºC durante la noche y de 32 a 35 ºC en el día.

Limpieza y mantenimiento

El cuenco de agua debe cambiarse diariamente. Los recipientes deben lavarse, enjuagarse y rociarse con F10 (un desinfectante y limpiador veterinario) para finalmente enjuagar a fondo.

Seguiremos el mismo proceso para la limpieza del recipiente de comida, ofreciendo a las iguanas comida fresca diariamente.

Para todo el proceso de limpieza del recinto sería conveniente utilizar guantes y así protegernos de enfermedades zoonóticas.

El sustrato adecuado para una Cyclura cornuta

Conseguir un sustrato que refleje el ambiente natural de la iguana rinoceronte es relativamente sencillo.

Estos animales habitan zonas de matorral secas y rocosas, lo que puede servirnos de referencia a la hora de escoger un sustrato para el terrario o recinto.

Los sustratos arenosos son seguramente la mejor opción, ya que drenan con facilidad, son fáciles de limpiar y reflejan el entorno natural de las iguanas.

Una iguana rinoceronte de República Dominicana sobre un terreno arenoso

Otro de los beneficios de este tipo de sustrato es que les permiten excavar y construir sus nidos.

Debemos mezclar el sustrato con alguna roca o sustrato de guijarros, para permitir que el animal pueda moverse por distintos tipos de terreno y evitar que se aburra.

Los objetos abrasivos como las rocas o troncos son además necesarios para facilitar al animal el proceso de descamación cuando mudan de piel.

Estado de conservación de la Cyclura cornuta

El área geográfica del género Cyclura está limitada únicamente a las islas del Caribe.

En estas islas se encuentran algunas de las especies de lagartos más amenazadas del planeta.

La iguana rinoceronte se encuentra entre ellas, aparece listada como especie Vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En la República Dominicana, la iguana rinoceronte goza en algunos casos de una protección parcial, dentro de reservas naturales y parques nacionales.

Cyclura cornuta encaramada a una roca

Sin embargo, la especie cuenta con una protección menor en Haití, donde el control de las poblaciones salvajes no es exhaustivo.

La caza furtiva para servir de alimento y el comercio ilegal todavía ocurren, incluso bajo la protección que ofrece la regulación de los parques naturales.

Aunque hay muchas personas interesadas en adquirir una iguana rinoceronte, su venta es ilegal en la mayoría de países, por su condición de especie en peligro.

Incluso, si por algún medio puedes conseguir una iguana rinoceronte a un precio razonable, deberías considerar su situación como especie y el riesgo que supone fomentar su captura.


Otras especies del género Cyclura

Iguana azul

Primer plano de una iguana azul

La iguana azul (Cyclura lewisi) es una especie de lagarto en peligro de extinción perteneciente a la familia de los iguánidos, originaria de la isla Gran Caimán.

En un inicio se la consideraba una subespecie de la iguana cubana (Cyclura nubila), pero fue reclasificada en 2004 como una especie distinta, debido a diferencias genéticas descubiertas cuatro años antes.

Se trata de una de las especies de lagartos más longeva del mundo, pues se cree que puede alcanzar los 69 años de edad. El récord conocido en una iguana azul es de 67 años.

El hábitat preferido por las iguanas verdes es rocoso y soleado, zonas abiertas de matorral o bien cerca de la costa, ya que las hembras deben cavar agujeros en la arena para depositar sus huevos.

La puesta de estos huevos se produce entre junio y julio, con un segundo posible desove que puede ocurrir en septiembre.

La dieta de la iguana azul es mayoritariamente herbívora e incluye plantas, frutas y flores.

Su coloración va del color canela al gris, con un tono azulado que es más marcado durante la época de reproducción, sobre todo en los machos.

Su cuerpo es grande y pesado, con una cresta dorsal de espinas cortas que se extiende desde el cuello hasta el final de la cola.

Cómo es la iguana azul

La Cyclura lewisi es el animal terrestre nativo más grande de la isla Gran Caimán, con una longitud de 1.5 m incluyendo la cola y un peso de hasta 14 kg.

Es posiblemente la especie más pesada y el lagarto de mayor tamaño de todo el hemisferio occidental. Solo la longitud de su cuerpo es de unos 51 a 76 cm, con una cola de igual tamaño.

Los dedos de la iguana azul están articulados para ser más eficientes cavando y escalando árboles. Aunque no se conoce que sea un especie arbórea, se la ha podido observar trepando árboles de hasta 5 m.

Las iguanas azules son sexualmente dimorfas, por lo que los machos son más grandes que las hembras, en un tercio de su tamaño corporal.

Los machos tienen unas crestas dorsales más prominentes y unos poros femorales más grandes en sus muslos, que usan para liberar feromonas.

Así es la vista de las iguanas azules

Los ojos de una Cyclura lewisi presentan un iris dorado y una esclerótica roja (la zona del blanco del ojo, en el caso de los humanos).

Tienen una vista excelente, que les permite detectar formas y movimiento incluso desde largas distancias.

Las iguanas azules no ven bien con poca luz. Sus ojos solo contienen unos pocos bastones, que son las células fotorreceptoras de la retina encargadas de la visión en condiciones de baja luminosidad.

Por otro lado, los ojos de estos animales tienen unas células llamadas “conos dobles”, que les dan una visión de colores nítida y les permiten ver las longitudes de onda ultravioleta, invisibles para el ojo humano.

Esta habilidad les resulta muy útil para tomar el sol, ya que pueden asegurarse de absorber suficiente luz solar en forma de rayos UVA y UVB con los que producir vitamina D.

Ojo parietal de una iguana de Gran Caimán

Como el resto de especies de iguana, la iguana azul ha desarrollado un órgano fotosensorial blanco en la parte superior de su cabeza, conocido como ojo parietal o pineal.

Este “ojo” no funciona del mismo modo que sus ojos normales, pues solo contiene una retina rudimentaria que no puede formar imágenes, aunque sí es sensible a los cambios de luz y al movimiento.

¿Son las Cyclura lewisi realmente azules?

Los especímenes más jóvenes de iguana azul tienden a ser de un marrón oscuro uniforme, o bien verdes con bandas algo más oscuras.

Cuando las iguanas recién nacidas emergen por primera vez del nido muestran un intrincado patrón en su piel, con ocho rayas dorsales oscuras que van desde la cresta de sus cuellos hasta su zona pélvica.

Estas rayas desaparecen cuando el animal alcanza su primer año de edad, cambiando a un gris moteado que se va convirtiendo en azul a medida que la iguana se hace adulta.

La iguana azul adulta es típicamente gris oscura, de la misma tonalidad que la roca caliza de su hábitat natural.

El animal cambia su color a azul cuando está en presencia de otras iguanas como una señal de territorialidad.

La piel de los machos adultos varía en su color, desde gris oscuro a un azul turquesa, mientras que la coloración de las hembras varía entre el verde oliva y el azul pálido.

El azul es más pronunciado en los machos de la especie. Sus patas de color negro contrastan de forma llamativa con el resto de su cuerpo, que es por lo general más claro.

¿Qué comen las iguanas azules?

Como el resto de especies del género Cyclura, la iguana azul es principalmente herbívora, se alimenta de hojas, flores y frutas de unos 45 tipos distintos de plantas.

Muy rara vez suplementan su dieta con larvas de insectos, cangrejos, pájaros muertos, babosas y hongos.

La familia de los iguánidos presenta por lo general un problema particular con la osmorregulación, la regulación de la entrada y salida del agua en el cuerpo y las sustancias que contiene, como sales minerales.

Un ejemplar de Cyclura lewisi

La materia vegetal tiene una cantidad elevada de potasio y a su vez un contenido nutricional por gramo muy bajo, lo que obliga a estos lagartos a ingerir grandes cantidades para satisfacer sus necesidades metabólicas.

Esta combinación de factores provoca un exceso de potasio en el organismo de la iguana azul, que debe expulsar de algún modo.

Como no son capaces de crear una orina más concentrada que sus fluidos corporales, excretan deshechos nitrogenados en forma de sales de ácido úrico a través de una glándula salina, como hacen los pájaros.

Como resultado, las iguanas azules han desarrollado una glándula nasal lateral, para potenciar la secreción del exceso de potasio y la sal.

Reproducción de la Cyclura lewisi

El periodo de apareamiento se prolonga desde mayo hasta junio.

El apareamiento viene precedido por numerosas sacudidas de cabeza del macho, que luego da vueltas en círculos alrededor de la hembra para tratar de sujetarla del cuello.

El macho luego trata de inmovilizar a la hembra, para colocar su cola debajo de la de la hembra y así aparearse con ella.

La cópula normalmente dura de 30 a 90 segundos y rara vez se observa a una pareja de iguanas azules aparearse más de una o dos veces al día.

La hembra puede llegar a depositar entre uno y veintiún huevos, normalmente entre junio y julio, dependiendo de la edad y el tamaño de la hembra.

Los huevos de la iguana azul están entre los más grandes puestos por cualquier tipo de lagarto.

Los nidos son excavados en zonas de tierra que estén expuestas al sol. Su temperatura ha sido monitoreada por investigadores, permaneciendo en unos 32 °C constantes durante todo el periodo de incubación, que puede durar de 65 a 90 días.

Mirada amenazadora de una Cyclura lewisi

La muestras de territorialidad empiezan a ocurrir en estos animales a partir de los tres meses de edad. Tanto los machos como las hembras son seres territoriales que compiten por el territorio.

Las hembras ocupan áreas de unos 2400 m2 indistintamente de su edad, mientras que los machos tratan de abarcar territorios cada vez más grandes, a medida que crecen.

¿Dónde comprar una iguana azul?

Si hacemos consultas en Internet relacionadas con dónde o cómo comprar una iguana azul, encontraremos que el buscador nos muestra algunos resultados.

Dedicando unos minutos a revisar estos resultados podemos ver que en su mayoría se trata de otras especies, puestas a la venta como iguanas azules.

En algunos casos quizás se deba a la ignorancia de propio vendedor, que no sepa diferenciar entre las distintas especies de iguanas. En otros, puede tratarse directamente de un engaño malintencionado.

Incluso si se tratase de ejemplares reales de iguana azul e indistintamente del precio que pidan por ellas, no debemos olvidar que se trata de una especie en grave peligro de extinción.

La Cyclura lewisi está en peligro de extinción

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) clasifica a la iguana azul como animal en peligro de extinción, en su Lista Roja.

Su población se limita a la zona oriental de la isla Gran Caimán, donde se ha visto reducida a niveles críticos. Antes del recuento efectuado en 1988 solo se habían observado tres ejemplares salvajes.

El territorio ocupado por la iguana azul se ha reducido significativamente durante los últimos 25 años.

A día de hoy no hay ni rastro de iguanas azules en muchos lugares donde antes podían observarse estos animales en estado salvaje.

En 2002 la población estimada era de menos de 25 ejemplares adultos sobreviviendo en estado salvaje.

La Cyclura lewisi es una de las especies más amenazadas del planeta. En 2008 se asestó un nuevo golpe a su población salvaje, cuando se encontraron seis animales asesinados en una reserva natural.

Causas de su declive

La principal amenaza de extinción inminente para estas iguanas es la destrucción de su hábitat natural.

La limpieza de terrenos en el territorio de la iguana azul viene motivada principalmente por la agricultura, la construcción de carreteras e inmuebles, con una intención especulativa.

La transformación de terrenos de cultivo tradicional en zonas de pastoreo para el ganado está eliminando zonas antes habitadas por la iguana azul.

Las ratas, los gatos salvajes y perros vagabundos representan otro factor de presión en las poblaciones salvajes de iguanas azules.

Los coches y motocicletas son también una causa importante de mortalidad en las iguanas, ya que rara vez sobreviven al impacto con un vehículo.

Comparativamente, la caza furtiva es un factor de riesgo menor, pero se siguen encontrando trampas ocasionalmente, a pesar de la protección legal y los esfuerzos por concienciar a la población de la gravedad del asunto.

Una iguana azul descansando en unas rocas

La iguana verde (Iguana iguana) se introdujo desde Honduras y ha sabido establecerse bien en Gran Caimán como especie invasora.

Actualmente es mucho más numerosa en esta isla que su especie endémica, la iguana azul.

Aunque no se conocen consecuencias negativas para la iguana azul, la mera presencia de la iguana verde puede confundir a la gente sobre la situación crítica que vive la Cyclura lewisi.

Muchas personas confunden ambas razas y cuando encuentran que pueden verse iguanas con facilidad, se confunden al creer que se exagera sobre la gravedad de la situación de la iguana azul.

A pesar de ser ilegal, las iguanas azules solían ser vendidas a los turistas como mascotas, ya que su escasez hacía que resultasen atractivas para los coleccionistas de animales.

El gobierno británico se desentendió durante más de 20 años de sus territorios de ultramar, que son el hogar de muchas especies únicas en peligro de extinción.

Para el año 2001, ninguna cría de iguana azul de las poblaciones silvestres sobrevivía hasta la edad reproductiva.

Esto significó que su población se encontraba extinguida en términos prácticos, con solo 5 animales sobreviviendo el estado salvaje.

Iguana azul expuesta al sol sobre una roca

La Cyclura lewisi es fundamental para su ecosistema

Como la iguana azul consume una amplia variedad de plantas, con una preferencia por las frutas y flores cuando están disponibles, es un animal muy valioso para Gran Caimán como dispersor de semillas.

Se ha demostrado que las semillas que pasan a través del sistema digestivo de las Cyclura lewisi germinan más rápido que aquellas que no lo hacen.

La iguana azul es muy importante a la hora de distribuir semillas a nuevos territorios. Siendo el mayor herbívoro del ecosistema de Gran Caimán, es esencial para el mantenimiento del delicado equilibrio natural de la isla.

Esfuerzos por recuperar la especie

En 1990, la Asociación Americana de Zoológicos y Acuarios definió al género de las Cyclura como su máxima prioridad de conservación.

Su primer proyecto fue un programa de cría en cautividad de la iguana azul, que por aquel entonces era la especie más amenaza de su género.

Uno de los primeros problemas que se encontraron fue que los animales que mantenían en cautividad en 1990 no eran de una especie pura.

Mediante el análisis de su ADN se determinó que alguno de los miembros del grupo en cautividad eran híbridos, parte de su código genético se correspondía con el de la Cyclura nubila caymanensis.

Para evitar la propagación de estos genes y que el programa contase únicamente con animales puros de la especie Cyclura lewisi, los animales híbridos fueron esterilizados.

Después de cinco años de investigación se logró mantener 2 poblaciones de iguana azul en cautividad. Estos grupos se gestionan como uno solo, cruzando animales de ambos grupos para mantener la diversidad genética.

Un hombre acaricia a una iguana azul

Como respuesta al desastre ocurrido a la población de iguanas azules en Gran Caimán, se establecieron poblaciones en cautividad fuera de la isla, distribuidas en 25 zoológicos de los Estados Unidos.

En la actualidad existen un mínimo de 20 poblaciones en cautividad, con al menos 225 animales, con un seguimiento llevado a cabo por el Centro de Conservación e Investigación de Especies Amenazadas del Zoo de San Diego.

Por su parte, el Zoo de Indianápolis ha logrado criar iguanas azules en cautividad en dos ocasiones desde el año 2000.

Por primera vez, en octubre de 2006, se liberaron crías de iguana azul en su hábitat natural, para estimular a la especie e intentar alejarla de la amenaza de extinción.

En un esfuerzo por estimular la especie y alejarla de la amenaza de extinción, por primera vez en octubre de 2006 se liberaron en su hábitat natural crías de iguanas azules, provenientes de la cría en cautividad.

Cada una de las Cyclura lewisi que soltaron lleva un collar de color en su cuello para poder identificarlas a distancia, además de un microchip implantado en su piel.

También se conservan imágenes en alta resolución de las escamas de sus cabezas, que tienen un patrón único en cada animal que permite identificarlos (como las huellas dactilares de los humanos).

Programa de recuperación de la iguana azul

El Programa de Recuperación de la Iguana Azul creció a partir de un pequeño proyecto iniciado en 1990 por la Fundación Nacional para las Islas Caimán.

Hoy en día es una gran asociación formada por la Fundación Nacional y el Departamento de Medio Ambiente de las Islas Caimán, el Parque Botánico Reina Isabel II, la Fundación de Conservación de la Fauna Silvestre de Durrell, la Fundación Internacional por la Conservación de Reptiles y la Comisión Europea.

La estrategia del programa pasa por generar un gran número de crías con diversidad genética y prepararlas durante dos años para que sus probabilidades de supervivencia en su hábitat aumenten.

Después, esos animales se liberan en una serie de sub-poblaciones salvajes, viviendo en zonas naturales protegidas y controladas.

Una iguana azul tomando el sol

Estas acciones se compaginan con la investigación de campo, el monitoreo de los animales liberados y la protección de las zonas de anidación.

Ya existen dos pequeñas poblaciones en dos zonas alejadas entre sí, la de la Reserva Salina y el Parque Botánico Reina Isabel II.

La protección del hábitat todavía es fundamental, puesto que la Reserva Salina solo tiene 360.000 m2 de zonas de matorral, insuficiente para mantener la población de iguanas necesaria.

Para que la especie sea eliminada de la lista de Peligro Crítico de extinción de la UICN, debe liberarse y mantener una población de 1000 iguanas azules en estado salvaje.

El futuro de la iguana azul

Otras poblaciones de iguana azul serán restauradas en varias zonas. Los animales serán intercambiados entre los distintos grupos para que todos sigan manteniendo una unidad genética como especie.

Cuando se haya alcanzado el número máximo de iguanas que cada una de estas zonas pueda soportar, se eliminará gradualmente la introducción de animales para dejar paso a la reproducción natural.

Además, se harán los esfuerzos necesarios de control o eliminación de los depredadores introducidos en la isla, para que un número adecuado de crías de iguana azul puedan alcanzar la edad suficiente para mantener estos grupos.

El mantenimiento de las poblaciones de iguana azul necesitará de una gestión activa por parte de gobiernos y conservacionistas, en un futuro todavía incierto.

Para mantener esta actividad serán necesarios fondos y esfuerzos para fomentar la educación y concienciación de la población local.